miércoles, 19 de mayo de 2010

La Ley Pilón (de Merida a Ensenada)...

La tan repudiada Ley Arizona, que los mexicanos hemos tomado como ofensa personalísima, se promulgó y fue firmada apenas hace un mes por la gobernadora de Arizona, hoy comparada poco menos que con Hitler, en esencia, la polémica ley anti inmigrantes que ha sido catalogada como Nazi señala entre otros puntos:

1. Es delito la inmigración ilegal en ese estado fronterizo con México

2. Permite a la policía detener a cualquier persona si hay "sospecha razonable" de que es inmigrante ilegal. Es decir si "parece" inmigrante, la policía podrá detenerlo, interrogarlo y pedirle documentación.

Según palabras del alguacil norteamericano Tony Estrada la ley "está basada en que todo el inmigrante que cruza esa frontera es un criminal, que nada más viene a hacer daño a la economía y no es así".

A estas alturas uno se imagina con gran tristeza e indignación a personas perseguidas y detenidas por encontrarse de manera ilegal en un país distinto al suyo, y lo peor es que son descubiertos o señalados por su aspecto, manera de vestir o hablar. Como bien escribió alguién "por portación de rostro". Cometen un delito y son detenidos y tratados como criminales SOLAMENTE por estar en otro país, más allá de sus buenas o malas intenciones o motivos.

Abramos los ojos, volvamos de la cálida, pérfida y cuasi nazi Arizona. Lo que narro sucede desde hace años y todos los días a todas horas en las carreteras, terminales de autobuses y trenes de todo México, con el añadido de que los detenidos, mayormente centroamericanos, además son extorsionados, abusados y esquilmados por nuestros agentes migratorios. Y con la vergonzosa agravante de que no están "defendiendo" nuestra economía o territorio, sino apenas haciéndole el trabajo a Estados Unidos, puesto que la gran mayoría de esos migrantes únicamente intentan llegar, como nuestros paisanos, a la tierra prometida. Quién sabe si este trabajo sucio sea por solicitud del vecino, o pura arrastradez de gato no solicitado.

Cualquiera que haya viajado en autobús habrá sufrido el que a media noche, o a la hora que sea, los camiones se detengan para dar paso a un casi siempre soberbio y déspota agente, que escudriña los rostros y en su caso los documentos de los pasajeros.

Yo he atestiguado como migrantes salvadoreños, hondureños o guatemaltecos son detenidos, extorsionados y en el mejor de los casos dejados a su suerte sin dinero y en calidad de perseguidos a mitad de un país que resulta gratuitamente hostil.

En vez de indignarse y elevar protestas, el gobierno de México debería demandar a quienes nos han plagiado descaradamente el tratamiento a los aspirantes a trabajadores "ilegales" en Arizona.

Y nunca he visto que le pidan papeles a un extranjero rubio. Todos los gueros son turistas.

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